Dos bicicletas conectadas con módulos electrónicos y sensores de inteligencia artificial en una calle

Crean en Japón bicicleta con IA que detecta si estás por caer

La bicicleta de Japón mantiene una sensación de manejo normal gracias a un sistema de resistencia que reproduce la experiencia de conducción tradicional.

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Víctor Eduardo García·
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Narración con voz de IA

Profesionales del Instituto de Tecnología de Shibaura, en Japón, desarrollaron una bicicleta equipada con inteligencia artificial (IA) capaz de detectar cuando el ciclista realiza un giro de forma intencional o está a punto de perder el equilibrio.

El sistema analiza la conducción en tiempo real para activar una asistencia de estabilidad solo cuando identifica un riesgo de caída.

La propuesta busca resolver un problema habitual en la movilidad sobre dos ruedas. Una bicicleta necesita inclinarse para tomar curvas, pero ese mismo movimiento también aparece cuando hay inestabilidad.

Para un sistema automático, ambas situaciones pueden parecer iguales. Ahí es donde entra la inteligencia artificial de esta herramienta.

El sistema recopila datos constantes mientras la persona pedalea. La bicicleta mide el ángulo del manubrio, la velocidad, la inclinación del cuerpo, el desplazamiento lateral y la fuerza aplicada en la dirección.

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Con esa información, la IA compara patrones de conducción y define si el movimiento es parte de una maniobra normal o si existe riesgo de caída.

Cuando la conducción de la bicicleta es estable, mantiene su funcionamiento habitual sin intervenir. El ciclista conserva el control completo y puede girar de forma natural.

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En cambio, si el sistema detecta señales de pérdida de equilibrio, activa un apoyo automático que ayuda a estabilizar la trayectoria antes de que ocurra el accidente.

La tecnología se apoya en un sistema de dirección electrónica, conocido como “steer-by-wire”. Esto significa que el manubrio no está conectado de forma mecánica a la rueda delantera, sino que la respuesta se transmite de manera digital.

A pesar de esto, la bicicleta mantiene una sensación de manejo normal gracias a un sistema de resistencia que reproduce la experiencia de conducción tradicional.

La tecnología detrás de la bicicleta

La inteligencia artificial de la bicicleta no actúa de forma constante. Su función es interpretar la intención de la persona en cada momento. Por eso, evita intervenir durante un giro normal y solo se activa cuando identifica patrones de inestabilidad.

El sistema fue entrenado para reconocer tres escenarios básicos: desplazamiento en línea recta, giros y pérdida de equilibrio. A partir de estas situaciones, aprende a diferenciar movimientos similares que, a simple vista, pueden confundirse.

Este tipo de desarrollo abre la puerta a nuevas aplicaciones. La bicicleta podría utilizarse en modelos eléctricos, sistemas de alquiler, vehículos de reparto o incluso en usuarios con poca experiencia.

También podría ser útil para personas mayores que necesitan mayor estabilidad sin perder autonomía.

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Vía: Shibaura-it.ac.jp

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