
Fallece buzo por descompresión en Celestún, Yucatán
Un buzo perdió la vida en el puerto de Celestún, Yucatán por descompresión luego de realizar labores en altamar. Aunque fue atendido nada se pudo hacer.
Un buzo, perdió la vida este viernes 3 de abril en el municipio de Celestún, Yucatán luego de sufrir complicaciones relacionadas con descompresión tras realizar labores de inmersión en altamar.
El hombre, de 47 años de edad y dedicado a la pesca, comenzó a presentar malestares poco después de salir del agua, lo que encendió la alerta entre sus compañeros de embarcación.
De acuerdo con los primeros reportes, el buzo manifestó síntomas como dolor en las articulaciones, cansancio extremo, mareo y dificultades para respirar, señales compatibles con un cuadro de enfermedad por descompresión.
A pesar de los intentos por estabilizarlo a bordo, su estado de salud se fue deteriorando conforme pasaban las horas, generando preocupación entre quienes lo acompañaban en la jornada laboral.
Ante la gravedad de la situación, la tripulación decidió regresar a la costa para solicitar apoyo médico urgente, con la esperanza de que pudiera recibir atención especializada.
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Una vez en tierra, un paramédico municipal acudió para valorar al pescador; sin embargo, al revisarlo confirmó que ya no contaba con signos vitales.
Tras el fallecimiento, se dio aviso a las autoridades correspondientes, quienes arribaron al puerto de abrigo para iniciar con las diligencias legales correspondientes.
Personal de investigación y servicios periciales llevó a cabo el levantamiento del cuerpo, así como la recopilación de información para integrar la carpeta correspondiente.
El caso quedó bajo análisis de las autoridades, quienes buscarán determinar con exactitud las circunstancias en las que ocurrió el deceso del buzo, así como confirmar la causa de muerte.
¿Por qué se da un cuadro de descompresión en un buzo?
El llamado mal de descompresión, o enfermedad por descompresión (EDC), ocurre principalmente cuando un buzo sube a la superficie con demasiada rapidez.
Este cambio brusco de presión hace que el nitrógeno acumulado en el organismo se transforme en burbujas dentro de la sangre y los tejidos. Este proceso se explica por la ley de Henry, un principio físico similar al que se observa al destapar una bebida gaseosa, donde aparecen burbujas al disminuir la presión.
Acumulación de nitrógeno: Durante la inmersión, la presión del entorno hace que el nitrógeno del aire que se respira se disuelva en mayor cantidad en la sangre y los tejidos que en condiciones normales.
Ascenso acelerado: Al subir, la presión disminuye. Si este ascenso es demasiado rápido, el cuerpo no alcanza a eliminar el nitrógeno a través de la respiración de forma adecuada.
Generación de burbujas: Como resultado, el nitrógeno sobrante se convierte en burbujas dentro del organismo. Estas pueden obstruir la circulación sanguínea y provocar daños en tejidos, articulaciones y huesos.
Factores que incrementan el riesgo: Además de omitir las paradas de seguridad, existen condiciones que elevan la probabilidad de padecer este problema, como la deshidratación, las bajas temperaturas, el esfuerzo físico intenso, la edad avanzada o el sobrepeso.
Mientras que los síntomas, suelen presentarse entre 15 minutos y 12 horas después de salir del agua. Entre ellas destacan dolor articular, erupciones en la piel, mareo, sensación de hormigueo, debilidad muscular y cansancio extremo. El tratamiento habitual consiste en administrar oxígeno y, en situaciones graves, recurrir a una cámara hiperbárica.
Con información de El Universal Online.
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