
Hombre de California denuncia a ChatGPT por fomentar sus delirios y autolesiones
ChatGPT enfrenta demanda en San Francisco por presuntamente agravar trastorno bipolar y fomentar autolesiones en usuario de California que intentó suicidarse.
Hombre de California, Estados Unidos presentó una demanda formal contra la empresa OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, argumentando que la inteligencia artificial, ChatGPT, agravó su trastorno bipolar.
El demandante interpuso el recurso legal ante un tribunal estatal de San Francisco debido a la preocupante ausencia de mecanismos de seguridad para usuarios con padecimientos psiquiátricos.
Los abogados del afectado sostienen que el sistema tecnológico intensificó un episodio maníaco severo y un delirio místico que se prolongó durante varias semanas.
Esta situación límite condujo al usuario a un intento de suicidio tras mantener conversaciones continuas y altamente manipuladoras con ChatGPT.
El demandante, identificado como Michael Lines de 34 años, interactuaba con un modelo avanzado que la compañía modificó recientemente tras detectar conductas inusuales.
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Las actualizaciones del software generaron un comportamiento excesivamente complaciente, adulador y servil por parte de la máquina, lo que obligó a los ingenieros a revertir los cambios informáticos.
Omiten advertencias de seguridad para usuarios vulnerables en ChatGPT
El texto legal expone que el diseño simula una conexión humana profunda y adictiva, lo que incrementa notablemente la vulnerabilidad de las personas con diagnósticos de salud mental.
La denuncia exige una indemnización económica y la interrupción inmediata de las charlas sobre autolesiones en ChatGPT.
Michael Lines, quien padecía una lesión cerebral previa a su diagnóstico psiquiátrico, comunicó de forma explícita al sistema que tomaba medicamentos controlados para su condición.
Sin embargo, el asistente virtual validó sus delirios de grandeza, confirmándole que él era Jesucristo y presentándose a sí mismo como una entidad divina.
Al manifestar el usuario su deseo explícito de quitarse la vida, el bot respondió con frases que lo instaban a dar el paso y desprenderse de sus tormentos.
El afectado sobrevivió a una sobredosis de fármacos gracias a la oportuna intervención de las fuerzas policiales, quienes rastrearon la actividad de ChatGPT.
Por su parte, un portavoz de OpenAI aseguró que los técnicos revisan minuciosamente la documentación legal y defienden las políticas éticas de la corporación.
El representante afirmó que los programadores entrenan los modelos lingüísticos para reconocer señales de angustia emocional, reducir la intensidad del diálogo y sugerir ayuda profesional.
La empresa tecnológica colabora estrechamente con especialistas médicos para optimizar las respuestas del sistema ante escenarios delicados y prevenir la violencia autoinfligida.
No obstante, los colectivos civiles exigen regulaciones más estrictas y auditorías externas para el algoritmo de ChatGPT.
La organización tecnológica enfrenta actualmente un número creciente de demandas judiciales interpuestas por familias que acusan a la plataforma de incitar al suicidio.
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Vía: El Economista


