
Roban más de 300 mil pesos de las limosnas en iglesia de Tlajomulco, Jalisco
Delincuentes ingresaron a la iglesia de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco y consumaron un el robo de 303 mil pesos en efectivo, cantidad que era correspondiente al ahorro de limosnas, ofrendas y cooperaciones de la comunidad.
El atraco ocurrió en el complejo religioso situado en el cruce de las calles Deportiva y Álvaro Obregón, colonia La Calera, sobre la carretera a Chapala y en las inmediaciones del poblado de Cajititlán, Jalisco.
De acuerdo con el reporte policial, los ladrones forzaron los accesos de la sacristía de la iglesia y registraron las instalaciones mientras el párroco del templo, José Reyes Lugo Lara, se encontraba descansando en su habitación a unos cuantos metros de distancia.
El propio sacerdote relató para este medio de comunicación que una extraña sensación lo despertó en medio de la noche, lo que lo llevó a revisar el lugar: "Sentí una como una ansiedad, corazonada, no sé cómo se dice, y voy bien, voy a salir, ah, caramba, dije, ay, ya me visitaron. Y todo traqueado, los cuartos, la alacena acá abajo, todo".
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A pesar de que los criminales operaron muy cerca de sus habitaciones, el párroco no sufrió ninguna agresión física.
9 junio 2026 · Ver en X
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Robaron 303 mil pesos de la iglesia
El botín, según confirmó el propio afectado, ascendía con exactitud a 303 mil pesos, recursos que la comunidad parroquial planeaba destinar a mejoras y mantenimiento de la infraestructura de la iglesia. Ante la pérdida, el padre Lugo Lara externó su dolor por el origen de los fondos: "Del pueblo de Dios, su limosna, sus ofrendas, sus ayudas".
Al sitio arribaron elementos policiales y peritos para iniciar las indagatorias correspondientes, levantar los indicios y realizar el trabajo de campo pertinente.
Al ser cuestionado sobre la falta de valores y el panorama de la delincuencia que se vive actualmente en la zona, el párroco de la iglesia simplemente reflexionó: "Ya ves cómo estamos, no estamos bien, ¿verdad?".
Finalmente, al hablar sobre los responsables y el destino que tendrán tras haber robado un recinto sagrado, el párroco mostró una postura de compasión cristiana y dejó el desenlace en manos de la justicia divina: "de mi parte no hay problema, porque ya qué, ¿verdad? Pero Dios se encargue del resto".
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