Real de Salinas, un pueblo fantasma del que aún se escuchan sus lamentos

Campeche.- Real de Salinas es un pueblo fantasma del cual sólo se pueden observar sus ruinas, pues según comentan los pobladores, el lugar fue deshabitado por sus pobladores debido a una maldición.

Real de Salinas se encuentra ubicado a 10 kilómetros de Celestún Yucatán, cerca de los manglares, donde se puede observar los vestigios de una civilización que en su momento fue próspera, sin embargo, sus habitantes fueron muriendo poco a poco y los que quedaron prefirieron abandonar sus hogares.

Ahora, sólo quedan las ruinas de las casas y edificios. Para llegar a Real de Salinas se tiene que partir del pueblo Yucateco de Celestún, tomar una vereda entre los manglares, apoyado de un todo terreno y con un guía a tu lado, pues es muy fácil perderse en el lugar, aún con GPS.

Al llegar a este pueblo fantasma se puede observar una capilla en ruinas y sin techo; cruzando la explanada se pueden observar las desgastadas casas  y en la entrada un texto escrito en la pared, que da vestigios de la maldición que se “auto-lanzó en el lugar.

“Bienvenidos señores visitantes a este su pueblo en ruinas a causa de los señores concesionarios del vecino puerto de Celestún que no dan trabajo a los que radican aquí”.

Según cuentan, cuando se desplomó el auge salinero en la década de los 70´s la población de Celestún, se negaba a darle trabajo a los habitantes de de Real de Salinas, mejor conocidos por “Campechanos”, e incluso algunos tenderos les negaban la venta de provisiones.

La leyenda de la maldición

Según cuenta la leyenda, un joven de Real de Salinas se robó a una hija de un poderoso empresario celestúnense, lo que desató su enojo hacia el pueblo, a tal grado de bloquearles todo, dejándolos sin comida y sin trabajo.

Por lo cual, los “campechanos”, llamaron a un poderoso brujo para que le hiciera una maldición a los celestúnenses, a los que culpaban de todas sus desgracias.

Sin embargo, todo apunta a que la maldición no funcionó y se revirtió, pues años después la pobreza y la desgracia se hizo cada vez más presente en Real de Salinas, unos murieron, otros se fueron, pero los que siempre permanecieron fueron una pareja de ancianos.

La pareja vivía tranquila, sin molestar a nadie y vivían de la caridad de los pescadores que pasaban por el lugar; un día el señor murió, dejando a su esposa Carmita viuda, y como ésta no tenía más familia permaneció ahí hasta su muerte.

También se indica que un día los pescadores no encontraron por ningún lado a doña Carmita, por lo que entraron a su casa, y en una de las habitaciones la encontraron tirada en el piso, sin vida; con una expresión de dolor y espanto, algunos señalan que fue por algo que vio.

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A la fecha aún hay varios pescadores y leñadores que pasan por las ruinas de Real de Salinas asegurando que escuchan gritos y lamentos de una mujer, posiblemente el espíritu de doña Carmita.

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