La comparación con un virus no presenta a la IA como una enfermedad

Científicos alertan que la IA puede actuar como un “virus cognitivo”

La comparación con un virus no presenta a la IA como una enfermedad

J
Joiner Martínez·
5
Compartir
Escuchar nota
0:00 / 0:37
Narración con voz de IA

“¿Puede la inteligencia artificial (IA) propagarse como un virus y erosionar la autonomía cognitiva?”. Eso se preguntó el científico Ricard Solé, del Laboratorio de Sistemas Complejos de la Universitat Pompeu Fabra, en un artículo elaborado junto a un grupo internacional de colegas.

El trabajo divulgado en ArXiv plantea que la expansión de los denominados “modelos de lenguaje extenso (LLM, por sus siglas en inglés)” puede seguir dinámicas parecidas a las de un contagio social y, bajo ciertas condiciones, generar una dependencia tecnológica persistente.

Un LLM “es un sistema de IA específico que ha sido entrenado con una gran cantidad de datos de texto para interpretar el lenguaje natural y generar respuestas similares a las humanas a preguntas o indicaciones textuales”, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

En términos cotidianos, son herramientas capaces de redactar, resumir o responder a partir de lo que una persona escribe, entre otras funciones. El nuevo trabajo del que participó Solé, titulado “Los modelos de lenguaje extenso como virus cognitivo”, todavía no fue revisado por pares. El planteo sostiene que la adopción de LLM puede producir cambios colectivos con consecuencias para la autonomía cognitiva.

También te puede interesar

Donald Trump no quiere regular a la IA porque teme quedar en desventaja ante China

La comparación con un virus no presenta a la IA como una enfermedad ni concluye que cada uso de estas herramientas deteriore las capacidades humanas. Su objetivo es ofrecer un modelo teórico sobre la difusión social de una tecnología que puede ser útil y que, a la vez, puede arraigarse en prácticas culturales hasta volverse difícil de abandonar.

La investigación reúne a Solé, del Laboratorio de Sistemas Complejos de la Universitat Pompeu Fabra (MELIS); a Giulio Ruffini, de la Fundación Computacional de Barcelona (BCOM) y Neuroelectrics, y a Michael Levin, del Centro de Descubrimiento Allen de la Universidad de Tufts, en Medford, Estados Unidos, y del Instituto Wyss de Ingeniería de Inspiración Biológica de la Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos, entre otros autores.

📰 Tu edición de hoy

Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am

El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.

Al suscribirte aceptas nuestro aviso de privacidad. Puedes darte de baja cuando quieras.

La IA como proceso de “contagio social”

Según escribieron, los modelos de lenguaje de la IA se están integrando con rapidez en la cultura humana y cambian la manera de producir, transmitir y usar información. El modelo distingue entre personas no conectadas, conectadas y persistentemente dependientes de estas herramientas. A partir de esa clasificación, estudia la relación entre transmisión social, recuperación y refuerzo colectivo.

Los autores advierten que esa interacción puede generar puntos de inflexión. Una vez que se supera un umbral crítico, un aumento pequeño de la adopción puede impulsar un cambio rápido de la población hacia una dependencia persistente, con una disminución abrupta de las competencias cognitivas. El mismo marco, agregan, permite identificar condiciones para una “inmunización cognitiva”, mediante la reducción de la transmisión y mecanismos que faciliten volver atrás.

Los modelos de lenguaje de la IA dejaron de limitarse a búsquedas de información o a la elaboración de borradores. Hoy forman parte del entorno textual en el que se lee, se escribe, se investiga y se toman decisiones. Frente a eso, el artículo desplaza la discusión de la conveniencia de usar inteligencia artificial hacia otra pregunta: qué relación cognitiva están construyendo las personas con ella.

A diferencia de un buscador convencional, un LLM genera textos plausibles, ordenados y adaptados a cada pedido. Esa facilidad permite delegar resúmenes, redacción, traducciones, argumentos, correcciones, programación, planificación y decisiones. Sin embargo, también deja abierta una cuestión central: qué parte del esfuerzo intelectual continúa a cargo de la persona.

Los investigadores describieron a la IA como “motores de cambio cognitivo y social” cuya difusión modifica capacidades humanas. Primero comparan estas herramientas con agentes infecciosos y luego presentan un modelo poblacional basado en enfoques matemáticos de la epidemiología, métodos que también se han utilizado para analizar la adopción de tecnologías.

La analogía, aclararon, no presupone una relación intrínsecamente parasitaria entre humanos y modelos. Los virus biológicos pueden ser patógenos, mutualistas o socios evolutivos; de manera similar, el efecto de la IA depende de su utilización. Pueden ampliar la exploración, el acceso a conocimientos especializados y la productividad, aunque también pueden fomentar la descarga cognitiva, la dependencia y la pérdida de competencias.

¿Qué te pareció?

📰 Tu edición de hoy

Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am

El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.

Al suscribirte aceptas nuestro aviso de privacidad. Puedes darte de baja cuando quieras.

Relacionadas