Multitud de espectadores en un estadio realizando la ola mexicana, con miles de personas levantando los brazos en movimiento coordinado mientras sostienen banderas de México.
Imagen generada con IA

La ciencia detrás de la ola: el fenómeno que México popularizó en el mundo hace 40 años

Un grupo de físicos húngaros descubrió que basta con entre 25 y 35 personas para desencadenar la célebre coreografía colectiva en un estadio lleno.

S
Sofía Ruiz·
1
Compartir
Escuchar nota
Narración con voz de IA

Cuarenta años han pasado desde que el Mundial de Fútbol de México 1986 catapultó al mundo un gesto de euforia colectiva que hoy se repite en estadios de todos los continentes: la ola. Aunque el fenómeno no nació en suelo mexicano, fue gracias a aquel torneo que millones de personas en distintos países lo vieron por primera vez, y desde entonces muchas culturas lo identifican precisamente como "la ola mexicana".

El crédito de su invención suele atribuirse al animador estadounidense George Henderson, conocido popularmente como Krazy George. La primera ola documentada ocurrió en octubre de 1981 durante un partido de béisbol entre los Oakland Athletics y los New York Yankees en California. Los primeros intentos fallaron, pero al tercer intento la coreografía recorrió todo el estadio, y al cuarto ya fluía de manera continua. Al haber sido transmitido por televisión, el recurso se fue extendiendo entre aficionados de otros deportes e incluso apareció en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.

Sin embargo, fue el Mundial de México el escenario que la convirtió en un fenómeno verdaderamente global. Era el primer gran torneo transmitido en vivo a una audiencia televisiva masiva en todo el planeta, lo que permitió que espectadores de regiones que jamás la habían visto la adoptaran como propia.

Lo que dice la ciencia

A principios de los años 2000, tres físicos de la Academia Húngara de Ciencias en Budapest —entre ellos Tamás Vicsek, especialista en comportamiento colectivo y sistemas complejos— decidieron estudiar el fenómeno de manera rigurosa. Su investigación, publicada en la revista Nature en 2002, analizó grabaciones de olas en estadios de fútbol con más de 50 mil espectadores y arrojó resultados precisos.

El equipo determinó que una ola típica se desplaza a una velocidad de aproximadamente 12 metros —equivalente a unos 20 asientos— por segundo. Su anchura al propagarse oscila entre 6 y 12 metros, con un perfil notablemente estable. El hallazgo más llamativo fue el de la masa crítica: en recintos grandes, con tan solo entre 25 y 35 personas levantándose al mismo tiempo es suficiente para desencadenar una ola que se extiende por todo el estadio.

Para construir su modelo matemático, los investigadores adaptaron uno desarrollado a finales de la década de 1940 para simular ondas de excitación en el corazón humano. En lugar de células cardíacas, el elemento conductor eran personas. Lo que más sorprendió al equipo fue que, usando valores realistas para parámetros como el tiempo de reacción individual y el espacio que ocupa cada espectador, el modelo reprodujo con gran fidelidad las características observadas en los estadios.

Este año, como parte de los preparativos rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, Ciudad de México intentó establecer un nuevo récord oficial de la ola humana más grande, eligiendo el Paseo de la Reforma como escenario. El récord vigente pertenece a un evento de NASCAR celebrado en Bristol, Estados Unidos, en 2008, con más de 157 mil participantes.

¿Qué te pareció?

Fuente: BBC Mundo

📰 Tu edición de hoy

Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am

El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.

Al suscribirte aceptas nuestro aviso de privacidad. Puedes darte de baja cuando quieras.

Relacionadas