Divisionismo, el reto a vencer en las elecciones 2021

Divisionismo, el reto a vencer en las elecciones 2021 en Quintana Roo
Divisionismo, el reto a vencer en las elecciones 2021 en Quintana Roo

Los lamentables sucesos ocurridos en el Capitolio de Estados Unidos debieran servir de advertencia para todos; en solo cuatro años, el país vecino pasó de tener una de las democracias más estables del planeta, a enfrentamientos en la propia sede del poder, por sujetos que desconfían de las instituciones y del proceso democrático, azuzados por un político populista.

Este es el resultado del divisionismo, de un candidato que hace cuatro años fomentó el temor y el odio para conseguir votos en elecciones, y que ha mantenido un discurso de confrontación, de conspiraciones y de mentiras. Estados Unidos tiene el honor de haber realizado la primer transferencia pacífica del poder, hace 219 años, tradición que fue rota ayer, con saldo de cinco muertos, todo por culpa de los discursos estridentes y falsos de su actual presidente.

En Quintana Roo, que apenas inició en la senda de la alternancia hace cuatro años, el riesgo del divisionismo es muy latente. Abundan politicos de pacotilla, de escasa integridad moral, que están dispuestos a inventar mil enemigos imaginarios con tal de sumar votos.

Para personas sin ideas, es mucho más fácil criticar que construir. Trágicamente, siempre encuentran suelo fértil para su discurso de odio en el descontento popular de nuestra vida moderna. En últimas fechas, las redes sociales sólo han agravado este problema, ya que promueven los mensajes que generen una reacción emocional (calumnias, declaraciones incendiarias) y rezagan argumentos racionales.

Hoy, arranca formalmente el proceso electoral en nuestra entidad, con altas expectativas y también fuertes desafíos, derivado de la pandemia. Ahora que se renuevan las 11 presidencias municipales, 11 sindicaturas y 117 regidurías, la ciudadanía espera acciones contundentes para la recuperación económica, además de atender los flagelos conocidos: inseguridad, servicios públicos, inequidad.

Desde hace meses, muchos actores políticos ya han estado ‘movidos’ y en las próximas fechas muchos más se unirán a esta pugna.

Al igual que con las redes, quienes gritan mensajes divisorios destacan más. El deber de nosotros como ciudadanos es no dejarnos engañar ni llevar por las emociones. Debemos saber elegir por quienes construyan puentes, quienes tengan un plan de trabajo, no por quienes prometen destruir todo, cosa que sabemos que no harán, pues son solo estrategias electoreras.

De todos estos merchachifles de la política, Marybel Villegas Canché es quien más notoriamente enarbola la bandera del divisionismo, queriendo atraer reflectores lanzando audaces acusaciones sin fundamentos, inventando conspiraciones y prometiendo el “oro y el moro” a los ingenuos votantes que confían en ella.

Ahora, para presionar a su partido, Morena, cuyos integrantes no la quieren, pretende lanzarse a la presidencia de Benito Juárez, con la esperanza de que tengan que contentarla ofreciéndole otras posiciones políticas a cambio, pues su verdadero anhelo es la gubernatura.

De lograr la candidatura, ¿votarán los cancunenses por una eterna candidata y chapulina, que abandonará este cargo en menos de un año para lanzarse ‘por la grande’? ¿En manos de quién quedará el municipio entonces?

Se repetirá la horrenda historia de interinatos y suplentes, que tanto daño le hicieron a la ciudad, con Carlos Canabal, Latifa Muza y Jaime Hernández, en cuyos breves mandatos se endeudó la ciudad, desaparecieron cientos de millones de las arcas públicas y autorizaron en masa cambios de uso de suelo, sobredensificando la ciudad.

¿Es posible que la ciudadanía no recuerde que es la misma Marybel que se lanzó por el PAN, el PRD y el PRI en espacio de un año? Es la misma que, de la mano de Roberto Borge, avaló a Aguakan en el Congreso del Estado y que ahora finja querer retirar esta concesión, no por vías legales, sino montando un circo electorero.

Ahora en últimas fechas, ha mostrado un especial interés en traer gas natural a Cancún, sosteniendo reuniones con autoridades y empresarios. La pregunta obligada es qué “empresa amiga” es la que ella promueve con esta iniciativa.

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Porque para ella, como para Trump, todo es negocio. Basta ver su nulo trabajo legislativo para comprobar que ella no ha dejado de candidatear, de negociar y, en especial, de gestionar para sus amigos empresarios. No por nada su suplente es una priista empresaria, parte de la “mafia agrícola” de Yucatán.

Ya de lleno en elecciones, desempolvará los mismos gastados discursos divisionistas, tratará de sembrar odio y calumniará a todos sus opositores. Los resultados, como en Estados Unidos, pueden ser desastrozos, de manifestaciones, desconfianza y violencia, mientras quien los impulsa felizmente se sienta en un despacho cerrado con los “opositores” a querer negociar.

Por el bien de la democracia, y de Quintana Roo, no podemos permitirlo.