La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) proyecta crecimiento del PIB de México en 1.4% para este 2026.
México mantiene una expansión moderada, impulsada por consumo interno y demanda externa, aunque el ritmo sigue siendo bajo comparado con periodos anteriores.
El país enfrenta un entorno global con riesgos comerciales y presiones fiscales que podrían limitar su desempeño económico.
El reporte señala que ha mostrado resiliencia frente a la incertidumbre internacional. Sin embargo, advierte que posibles aranceles y tensiones comerciales podrían afectar las exportaciones y la inversión.
México depende en buena medida del intercambio con socios comerciales, por lo que cualquier barrera adicional tendría impacto en la actividad económica.
En tal sentido, la organización enfatiza que los riesgos no son inmediatos, pero requieren atención para evitar efectos negativos a mediano plazo.
Otro punto relevante es la presión fiscal. México registra un déficit elevado y una recaudación tributaria baja en comparación con otros países.
Esto reduce el margen para financiar programas sociales, infraestructura y seguridad. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico recomienda fortalecer los ingresos del Estado sin afectar la competitividad, mediante una mejor administración tributaria y combate a la informalidad.
De hecho, México tiene espacio para mejorar la recaudación sin aumentar excesivamente las cargas a empresas o ciudadanos.
El crecimiento proyectado de 1.4% refleja estabilidad, pero también un desafío estructural. El país lleva años con tasas de expansión modestas, lo que limita la generación de empleos formales y el aumento de ingresos.
La productividad también sigue siendo un tema pendiente. México necesita reformas que impulsen la innovación, la capacitación laboral y la digitalización de empresas. Sin estos cambios, el crecimiento podría mantenerse en niveles insuficientes para reducir desigualdades.
Mejoras en el gasto público
La perspectiva para México no es negativa, pero sí exige políticas claras. Puede aprovechar su ubicación estratégica y el comercio con Estados Unidos para atraer inversiones.
No obstante, la incertidumbre por posibles aranceles obliga a diversificar mercados y fortalecer la producción interna. El país también debe mejorar la calidad del gasto público para que los recursos lleguen a áreas prioritarias.
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Lo cierto es que México enfrenta un panorama con oportunidades y riesgos. El crecimiento proyectado de 1.4% muestra estabilidad, pero la presión fiscal y las tensiones comerciales representan desafíos.
La nación necesita estrategias que impulsen la productividad y fortalezcan las finanzas públicas. Solo así podrá lograr un crecimiento sostenido y beneficios para la población.
Con información de El Economista MX

